Movimiento global por la Paz ya está frenando al TTIP

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Por: Bosque Ananda (Esp.)

En todo el mundo hay un movimiento ciudadano creciente que nos está despertando a la convicción de que los cambios habrá que hacerlos desde la ciudadanía, con nuestras presiones y nuestras propuestas.

En Barcelona hubo en Diciembre justo antes del COP 21, una multitudinaria Marcha del Clima organizada por el movimiento de Justicia Climática, donde convergieron diferentes plataformas, entidades y activistas de a pie, todos preocupados por el cambio climático como consecuencia de un mundo en sobrexplotación. Asociaciones que denuncian la geo-ingeniería, la intoxicación química y electromagnética, el fin de los combustibles fósiles y de las nucleares por las energías verdes, animalistas, veganos y también la inspiradora presencia del lama Wancheng del Tibet que reclama un mundo en paz y sin ocupación.

Así mismo, la Campaña Catalana NO al TTIP que a su vez recoge diferentes entidades y propuestas.

Ya desde Noviembre, algunos de sus miembros montaron en el barri Gotic, corazón institucional de Barcelona, una mesa donde diariamente se ha estado informando sobre lo que es y significan los tratados del TTIP, ZETA, TISA y TTP, dando luz a unos acuerdos que se pretende firmar en secreto a espaldas de la ciudadanía. Todo el mundo debe saber que estos tratados afectarían directamente a todos los aspectos de nuestra vida, el trabajo, la alimentación, la sanidad, la justicia, para dejar el control en manos de la banca privada y las multinacionales.

Estas marchas, las mesas o las acampadas, todo son manifestaciones espontáneas de una ciudadanía descontenta con el rumbo impuesto por la ambición desmesurada y sin ética de las empresas y los bancos, viendo que la ineficacia y la corrupción política están llevando el barco Madre Tierra a la deriva.

Se han compartido visiones y propuestas comunes, se han realizado ceremonias por la paz y la no violencia, conferencias sobre la Iniciativa Europea por los Derechos de la Naturaleza, por parar los desahucios, y también se ha presionado a los partidos políticos para que se posicionen contra los tratados, algo que la mayoría no está dispuesta a hacer.

A pesar de la dificultad para cambiar las cosas que todos percibimos, compartir el sueño de mejorar nuestra casa común comenzando por nosotros mismos, nos ha hecho más fuertes y más colaborativos, devolviéndonos la esperanza de un mundo sin violencia y de una humanidad fraternal.

BOSQUE ANANDA, 2016