Greenpeace pide a la Comisión Europea que no apruebe los cultivos resistentes al glifosato

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Greenpeace se opone a que la Comisión Europea dé luz verde a 26 tipos de cultivos modificados genéticamente, 19 de los cuales resistentes al glifosato, por sus efectos `devastadores´ya demostrados en Argentina y Estados Unidos.

El glifosato es un herbicida de amplio espectro introducido en el mercado por Monsanto en los años setenta y comercializado en la actualidad bajo diversas marcas comerciales. En los noventa, la multinacional introdujo además plantas modificadas en laboratorio para resistir al herbicida.

de acuerdo con Kaczewer (2002), recientes estudios toxicológicos conducidos por instituciones científicas independientes parecen indicar que los herbicidas en base a glifosato pueden ser altamente tóxicos para animales y humanos. Estudios de toxicidad revelaron efectos adversos en todas las categorías estandarizadas de pruebas toxicológicas de laboratorio en la mayoría de las dosis ensayadas: toxicidad subaguda (lesiones en glándulas salivales), toxicidad crónica (inflamación gástrica), daños genéticos (en células sanguíneas humanas), trastornos reproductivos (recuento espermático disminuido en ratas; aumento de la frecuencia de anomalías espermáticas en conejos), y carcinogénesis (aumento de la frecuencia de tumores hepáticos en ratas macho y de cáncer tiroideo en hembras).

Kaczewer (2002), enfatiza que quienes inicialmente realizaron en EE.UU. los estudios toxicológicos requeridos oficialmente para el registro y aprobación de este herbicida, han sido procesados legalmente por el delito de prácticas fraudulentas tales como falsificación rutinaria de datos y omisión de informes sobre incontables defunciones de ratas y cobayos, falsificación de estudios mediante alteración de anotaciones de registros de laboratorio y manipulación manual de equipamiento científico para que éste brindara resultados falsos.

A ello se agrega que el glifosato no es utilizado por si solo, sino que el herbicida contiene, además del glifosato, otras sustancias (llamadas surfactantes), que sirven para facilitar la aplicación y la absorción del producto por parte de la planta. Es decir, que el producto debe ser analizado en su conjunto (glifosato más surfactantes) para evaluar sus impactos sobre el ambiente y la salud humana.

Su nombre comercial más conocido es Roundup, de Monsanto, del cual existen varias formulaciones que se caracterizan comúnmente por contener sal de glifosato y el surfactante POEA (polioxietil amina).

De acuerdo a Nivia (2001) el surfactante POEA en dicha formulación causa daño gastrointestinal y al sistema nervioso central, problemas respiratorios y destrucción de glóbulos rojos en humanos. POEA está contaminado con 1-4 dioxano, el cual ha causado cáncer en animales, y daño a hígado y riñones en humanos.

Todo parece entonces indicar que el glifosato, tanto individualmente como en sus formulaciones comerciales, es infinitamente más nocivo que la sal de mesa.

Greenpeace alega que la introducción de estos nuevos cultivos en suelo europeo tendría consecuencias para los agricultores, la tierra y los consumidores, tal y como ya se ha demostrada en Estados Unidos y Argentina.

El pasado mes de octubre, el economista especializado en agricultura de Greenpeace Charles Benbrook elaboró un infome, basado en estudios sobre la experiencia en estos cultivos en Estados Unidos (sobre todo soja, maíz y remolacha azucarera) en el que pronostica que su introducción en Europa comportaría un aumento del uso del glifosato de un 1.000% en los próximos catorce años.