Otorgan permiso para que territorio sagrado Wirrarika sea un tiradero de tóxicos

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El templo sagrado del valle del Wirrarika, es un lugar natural que pretende ser convertido en tiradero de tóxicos provenientes de la industria.

Para los miembros de la comunidad este es un lugar de oraciones, donde pueden vivir y sentir a Kauyumari, el dios creador (Venado azul), donde pueden conectarse, solicitar sanación, armonía, lluvias…
Este lugar sagrado podría convertirse en un basurero de residuos tóxicos y metales pesados, que afectarían la vida de todos los habitantes de la región, incluyendo fauna y flora, ya que contaminaría el agua y el aire.

Los habitantes de la comunidad del altiplano Potosino, formaron el Comité en defensa por la vida de Santo Domingo y municipios circunvecinos, para impedir la instalación del basurero de desechos tóxicos que se pretende instalar en palula.

La instalación del basurero

Un problema de todos, ocurre cerca del municipio de Santo Domingo en San Luis de Potosí, México, cuando el empresario minero José Cerrillo Chowell, intenta operar el rancho Palula de su propiedad como un tiradero de residuos tóxicos.

Ciudadano Wirrarika

Ciudadano Wirrarika

El lugar tiene una extensión de 600 Hectáreas, y se planea ubicar allí más de 18.5000 toneladas de residuos industriales tóxicos al año, compuestos principalmente por cianuro, arsénico, cromo, cadmio, mercurio y otros metales pesados.

Estos residuos son clasificados según todas las normativas vigentes en el planeta como peligrosos, elementos corrosivos, radioactivos, inflamables e infecciosos, y su propia clasificación los define; tóxico quiere decir, que contiene veneno o es venenoso.

El cómo se maneja más de 18.5000 toneladas de residuos venenosos, es decir que atentan contra la vida no debería ser una cosa sencilla, en particular cuando involucra a toda la humanidad, porque en primera instancia son nuestros hábitos de consumo los que producen esos desechos.

No al tiradero de tóxicos

No al tiradero de tóxicos

La concesión de operación de ese rancho como tiradero de tóxicos ya fue aprobada por el gobierno federal, a pesar de la oposición de grupos ecologistas y representantes de las poblaciones afectadas, quienes la tildan de ilegal y fraudulento.

Se levantan muchas acusaciones de como se obtuvo tal permiso, pero la principal es que el informe de impacto ambiental presentada por la empresa del Sr. Chowell no cumple con la ley general de equilibrio ecológico y protección al medio ambiente.

De cierto, aunque sea una consecuencia de nuestros propios actos, cualquier tiradero tóxico tendría que ser ilegal, pero lo cierto es que dicho informe omitió la consulta popular que prevé la ley, lo que sí es una falta grave, de parte del Sr. Chowell y de las autoridades que oficiaron este permiso.

Ciudadanos de las regiones afectadas evaluando los daños

Ciudadanos de las regiones afectadas evaluando los daños

Sagrado o tóxico

El informe declara que el tiradero se ubica en una región deshabitada, lo cual tampoco es cierto, pues esta región es un valle sagrado para el pueblo indígena Wirrárika (Huichole), un lugar que es parte de su vida y cultura, y donde ellos practican recogimiento y oración.

Y tampoco por ser desierto es inhóspito, pues también es el hogar de fauna protegida, como el venado de cola blanca, además de jabalíes, ratas de monte, culebras, conejos y toda una familia de plantas, algunas de las cuales alcanzan 700 años de vida, un irremplazable regalo de la Madre Naturaleza.

El informe argumenta que no hay peligro debido a que el tiradero no está situado en una zona protegida, pero los efectos del tiradero no se restringen a las 600 hectáreas propiedad del Sr. Chowell, sino que se extenderán por todo el sistema ambiental al que pertenece el rancho Palula.

Ciudadanos de Morelos manifestandose en contra del Tiradero tóxico

Ciudadanos de Morelos manifestandose en contra del Tiradero tóxico

Por ello no sólo acabará con la vida de las especies animales y vegetales, sino que también irremediablemente afectará a las poblaciones circundantes como, Puerto de Cigala, El Encino, Tanque de Guadalupe, Pozo de San Juan, Castañón, San Francisco, Santa Matilde, Tanque Dolores, Santo Domingo, La Victoria, La Merced y Siriaco.

Lo expuesto no necesita sustento alguno, porque lo hemos visto suceder una y otra vez, alrededor de cualquier asentamiento minero, y no existe justificación alguna, menos en aras de satisfacer la codicia de nadie, para someter a ningún habitante del mundo a ninguna clase de envenenamiento.

Tampoco existe derecho alguno que valide la destrucción de la Madre Tierra, del hábitat, de lo que ha sido y es el hogar de todas estas poblaciones circundantes, pues aunque la ley lo justifique, lo tóxico seguirá siendo tóxico y envenenar a cualquier persona seguirá siendo un crimen.

Comite de defensa por la vida de Sto Domingo, junto con el diputado Virgilio Caballero, No al tiradero tóxico.jpg

Comité de defensa por la vida de Sto Domingo, junto con el diputado Virgilio Caballero, No al tiradero tóxico

Pedimos solidaridad

Este es un problema de la humanidad, por un lado porque nuestro consumo hace parte de las causas del problema, pero por otro lado también porque vivimos en un mismo planeta y las consecuencias nos afectan a todos, aunque en diferentes grados aparentemente.

Ayúdanos a divulgar este mensaje y vuélvete un guardián de la Madre Tierra, ese es el llamado de las Naciones Unidas del Espíritu.