Tanta Conexión nos ha Desconectado

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Tecnología, comunicaciones, smartphones, tablets, computadoras, redes sociales, chats, fotos, Whatsapp. Teniendo en cuenta cómo era la vida dos o tres décadas atrás, podríamos decir que ahora estamos viviendo en el futuro. La ciencia y la tecnología cada vez arrojan al mercado más creaciones y aparatos que cumplen las funciones más simples y sorprendentes. Los seres humanos, aparentemente felices, consumimos y consumimos, supliendo esas necesidades que el mercado ha creado en nosotros: Necesidades ficticias que nos venden la idea de que al comprar o tener tal cosa seremos seres felices, perfectos y adquiriremos determinadas cualidades y un supuesto estatus social.

Pero este texto no es una denuncia más ante el consumo desmedido y al capitalismo, Lo que buscamos es ir más allá de ello y abordar los efectos de estas costumbres en nuestras vidas. ¿Cómo son ahora nuestras relaciones entre seres humanos?, ¿cómo son nuestras conversaciones?, ¿cómo nos estamos expresando?, ¿qué es lo verdaderamente importante para nosotros?

Basta con recorrer diferentes espacios para encontrar los comunes denominadores: en todos hay personas con aparatos. Hablando con aparatos, riendo con aparatos, Inmersos en ellos. Alienados en sus audífonos, en sus burbujas, en sus mundos propios en donde el otro muchas veces no juega casi ningún papel. Conversamos sin mirarnos a los ojos para­­­­­ no despegar nuestras miradas de las pantallas de nuestros celulares. En las reuniones familiares todos tienen sus teléfonos en sus manos (y en algunas familias hasta los abuelos y los niños más pequeños). Los recreos de los colegios y los huecos en las universidades tampoco se escapan de ello. Ni el cine, ni la hora de almuerzo, ni la cena, ni la hora de ir a dormir…

Alguna vez escuché a un amigo decir: “ahora si vas a un paseo y no subiste fotos a las redes es como si no hubieras ido”, ¿Cuántos nos sentimos identificados?

La tecnología, como toda herramienta, puede usarse para bien o para mal. No estamos diciendo que botemos nuestros aparatos a la basura, aunque sería ideal no depender de ellos y no sentir esa ansiedad y ese vacío cuando pierdes tu celular o cuando te quedaste sin batería. Este es simplemente un llamado a darles un uso consciente. Una invitación a mirarse más a los ojos, a ahorrar batería, a sentir al otro, compartir un almuerzo sin interrupciones, conversar como antes, con nuestras cabezas en alto. A conectarnos con lo verdaderamente esencial, a actuar con humanidad y a utilizar estas herramientas para lo que son: Para comunicarnos.

No permitas que tu celular te gobierne y te desconecte de los momentos más bonitos de tu vida.

 

Página recomendada: http://www.semana.com/vida-moderna/articulo/sufre-usted-nomofobia-adiccion-celular/259456-3

 

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Por: Sara Paulina Tobón

nochentonadazul@gmail.com