La mercantilización del periodismo, entrevista a Rosa María Calaf

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Por Antonia Utrera

Debe haber un papel activo de la ciudadanía para darse cuenta de que no está informado, sino sólo entretenido. No podemos quedarnos tranquilamente recibiendo y tragándonos todo lo que viene. Debemos tener capacidad crítica y hacer un esfuerzo. (Rosa María Calaf)

En una dictadura los ciudadanos sabemos que la información que nos llega debe ser leída entre líneas. La gravedad del momento actual reside en la creencia de que vivimos en un régimen de libertad, porque es así que las personas bajamos la guardia.

Los medios de comunicación en manos de la banca, del poder económico, determinan, según sus intereses, qué es lo que se ha de noticiar y qué es lo que se ha de silenciar. A su servicio trabajan los “generadores de opinión”, profesionales tertulianos y columnistas, contratados para alimentar y nutrir el reino de lo secundario, generando opinión a favor o en contra, según decidan sus mandatarios.

Así, se usan los derechos humanos, la paz y el humanitarismo como pretextos para intervenir y masacrar países hermanos. ¿Dónde está escrito que los derechos humanos lo sean solo para una parte de la humanidad? ¿Acaso el resto no son seres humanos?

Es urgente y necesaria una mirada crítica respecto de la información que nos viene dada.

Los invitamos a leer a continuación la entrevista a Rosa María Calaf, una periodista con 40 años de trayectoria, y ¿Quién mejor que ella para desenmascarar el mercado de las noticias?

El mundo nunca ha estado tan conectado como ahora…

Tecnológicamente hemos acabado con las distancias, pero no con las diferencias. No existe esa voluntad de decir “ahora que podemos, que la gente tenga mejor conocimiento para lograr una mejor cohesión”. Si nos conocemos nos comprenderemos y podremos acabar con las desigualdades, con los conflictos y con la injusticia, que es el gran problema del mundo. Pero la realidad es que no se está utilizando la tecnología para eso, sino para todo lo contrario. Más que una herramienta de conocimiento, se está convirtiendo en una herramienta de desconocimiento: y más que una herramienta de información, es de desinformación. El resultado final es una herramienta de dominación, no de libertad. Es decir, que cada vez la gente es más fácilmente manipulable.

desinformados

Sin embargo, pensamos que estamos bien informados.

Esa es la trampa. Cuando consigues que las personas crean que ya tienen los derechos alcanzados, bajan la guardia. En el caso de la libertad pasa lo mismo, creemos que los medios son libres y que, en este momento, tenemos con un clic acceso a todo. Sin embargo, igual que tenemos acceso a todo lo que es bueno y riguroso, también tenemos acceso a todo lo que es mentira, que es rumor, que es interesado, y tenemos que saber escoger. Podemos consumir información tóxica, en lugar de información de calidad.

¿Y cómo saber que estamos bien informados?

Debe haber un papel activo de la ciudadanía para darse cuenta de que no está informado, sino sólo entretenido. No podemos quedarnos tranquilamente recibiendo y tragándonos todo lo que viene. Debemos tener capacidad crítica y hacer un esfuerzo.

Eso no ocurre solo en España.

No, es un fenómeno mundial. Cuanta menos calidad democrática, más indefensión. La tendencia general es hacia el pensamiento único, que significa quitar la persona del centro de interés y hacer que la posesión de bienes materiales sea equivalente del éxito. El sinónimo de éxito no es el trabajo bien hecho, el aprovechamiento de los talentos o las capacidades para crear un mundo mejor para la mayoría. Si nos dejamos enredar con eso es muy peligroso, sobre todo para la gente joven.

mercantilizacion del periodismo

Los recortes, también en periodismo.

Evidentemente, porque las redacciones son muy precarias, el periodista no tiene tiempo, no se ha invertido en él para que se forme como persona ni como periodista y, además, debe hacer siete temas por día. Ahora se prioriza la rentabilidad económica, la mercantilización del periodismo. Pero el objetivo de la información es que la ciudadanía tenga un conocimiento de lo que pasa, riguroso, independiente, plural, para que pueda crearse una opinión y con ella tomar decisiones. Sin esto la ciudadanía no tendrá capacidad para defender sus derechos.

¿Existe libertad de prensa?

Se está haciendo creer que existe la libertad de prensa, cuando no es cierto, porque está muy interferida por los poderes económicos. Si un medio pertenece a un banco, sabemos evidentemente que la información que dará no será independiente, porque tendrá que ver con los intereses del banco. Entonces, hay que mirar siempre quién está detrás de los medios de comunicación. Bajo una dictadura el ciudadano sabe que tiene que leer entre líneas, porque no tiene información de calidad; pero si se le hace creer que está en un régimen de libertad, baja la guardia. Entonces, es cuando cree que lo que se le da no está interferido por intereses y eso es mucho más peligroso.

medios de desinformacion

Hay noticias muy importantes que no nos llegan, como el Tratado de Libre Comercio.

Sí, este tratado con Estados Unidos marcará totalmente los derechos de los ciudadanos, si se aprueba tal como se quería inicialmente, y perderemos. Y de eso no se habla, porque los medios de comunicación convencionales están alineados con los mismos intereses, económicos fundamentalmente, que potencian y apoyan este tratado. Que no se hable quiere decir que se intenta ocultar, porque precisamente beneficia a aquellos que no quieren que el ciudadano se entere.

¿Y los políticos? Tampoco hablan de ello.

Porque la política está fagocitada por la economía. El poder político, el poder económico y el poder mediático deben estar totalmente separados, porque unos han de controlar a los otros, pero en este momento no lo están. Es como poner al zorro a cuidar del gallinero. Cada vez que nos encontramos con algunos temas esenciales que la ciudadanía debe saber y que no se le explican es porque hay intereses y no quieren que se sepa.

Recibimos las noticias aisladas, sin contexto.

Ante esta obsesión que hay por borrar la memoria y lo que tenemos detrás siempre hay que preguntarse lo mismo: “¿a quién beneficia?”. No se habla nunca de las causas, ni del contexto. Tampoco se analiza ni se reflexiona. Es decir, se va a golpe de titular y se habla de lo que impacta, pero no de lo que importa. Se valora más la inmediatez, esta priorización del todo vale. Cuando tú dices: “esto no lo tengo contrastado”, y te dicen “es igual”. No, no es igual. El periodista que cree que el periodismo tiene una función social lo pasa muy mal, pero afortunadamente hay mucha gente trabajando para que eso no ocurra.

¿Y las redes sociales?

La red, Internet y la tecnología tiene la posibilidad inmensa de ser una herramienta poderosísima de conocimiento. Es aquí donde tenemos que trabajar y donde creo que hay tantísima gente intentando haciendo blogs, medios alternativos y hay fundaciones que pagan periodismo de investigación, etc., para que la ciudadanía se dé cuenta que si utiliza bien la red tiene un gran elemento de poder en sus manos para contrarrestar todos esos otros poderes, que lo único que quieren es una sociedad dócil.

¿Y las nuevas generaciones?

El riesgo está en que piensen que están informados, cuando no lo están; o que no tengan voluntad de estar informados, que no se den cuenta de que no saber es una manera de estar dominados. La gente joven lo tiene muy difícil, porque se les ha enseñado desde pequeños a no tener sentido crítico. Es importante que se den cuenta de que tienen una responsabilidad y que cada uno debe buscarse la vida para cambiar las cosas. Este cambio nunca ha venido dado desde arriba, siempre se ha tenido que luchar desde abajo. La libertad nunca te la han regalado.

Para leer la entrevista completa, haz click aquí.