La Ley de la Semilla

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El proceso natural de evolución de las semillas, cuyo producto es la base de la alimentación, vestido y medicina del entero planeta (y como siempre fue), es producto de un delicado y fino proceso que se toma millones de años en lograr, las innumerables variables que influyen en este proceso no podrían cuantificarse en su totalidad, pero podríamos reseñar algunas de ellas, porque son propias del proceso común de evolución de todas las especies, por ejemplo, la diversidad, la capacidad de adaptación y la capacidad de superar las adversidades.

Esta práctica, natural, vital e ineludible viene siendo transgredida, con la complicidad de los gobernantes del mundo y de nosotros mismos, así, por el beneficio económico de uno pocos (grandes corporaciones) se sacrifica la supervivencia de todos, intereses que pretenden poder y propiedad sobre todas las semillas del mundo, propiedad y poder sobre la base alimenticia de todos nosotros, es decir propiedad y poder sobre su vida misma.

En ese afán monsanto y otras grandes corporaciones redactan las leyes sobre propiedad intelectual y patentes de las semillas. En el acuerdo TRIPs (Derechos de propiedad intelectual relacionados al comercio) de la OMC (Organización Mundial de Comercio), que introdujeron sigilosamente como la ley financiera HR 993 (referida a la defensa y seguridad nacional en los EEUU.), la cual, ridículamente termina dejando fuera de la ley el proceso evolutivo natural.

Maria Grazia Mammucini Vice-president Navdanya International

Maria Grazia Mammucini de Navdanya, en la presentación de la Ley de la Semilla

Mediante esta ley, estas grandes corporaciones pueden definir semillas genéticamente modificadas como propias (de su creación). Así, por la modificación genética de una semilla, un hecho que mejor se puede entender como un acto contaminante, o una grave transgresión a los delicados procesos de la naturaleza que nos gobierna y sustenta, de pronto se entiende como un derecho de posesión sobre la vida misma.

Bajo esta ley, sería necesario para un campesino patentar las especies vegetales que produce en pro de “proteger las variedades”, lo cual claramente impide el libre intercambio de semillas entre los campesinos, y nuevamente transgrede las leyes evolutivas de la Naturaleza, en cuanto a que es precisamente la “diversidad” de las semillas, las que nos aseguran finalmente que a largo plazo, la especie subsistirá y seguirán constituyendo una fuente de alimentación para la humanidad.

De la misma manera esta ley, protege a estas corporaciones, protegiendo las semillas genéticamente modificadas, de las litigaciones relativas a riesgos ecológicos y de la salud, evadiendo de una forma que bien puede tildarse de surrealista o contraproducente cuanto menos, de la manera más cómoda, cualquier perjuicio que este experimento incierto pueda causar sobre el futuro de la humanidad.

Todo este mecanismo se impone debido a que, para estas corporaciones los criterios de selección industrial de semillas y agricultura industrial, deben cumplir con el DUS (Distinción, Uniformidad y Estabilidad), lo cual además las hace rentables para ellos, es decir, las variedades de plantas deben ser diferenciables por una o más características importantes, los individuos de una variedad deben ser idénticos o muy similares genéticamente y debe mantenerse fiel a su descripción después de sucesivas multiplicaciones.

Así, sin ninguna certeza, se imponen las leyes de un tratado comercial sobre las bases o principios de la evolución natural misma, sacrificando la diversidad, la adaptación y la capacidad de superar las adversidades, principios y bases que han garantizado la alimentación de la humanidad y todos los habitantes de este planeta a lo largo de toda su historia, por la distinción, uniformidad y estabilidad, que lo único que pueden garantizar es el beneficio económico de unos cuantos grupos de poder, que interponen su propio beneficio sobre el beneficio de todos los demás habitantes de este hermoso planeta.

Estas leyes están siendo extendidas por todos los países del mundo, bajo presión política o de los grandes tratados comerciales internacionales, con artificios legales y jurídicos están tratando de legitimar el control corporativo de las semillas alrededor del mundo.

Es en ese contexto que Navdanya Internacional y La Comisión Internacional para el Futuro de la Agricultura y la Alimentación, presentaron la “Ley de la Semilla”, como un instrumento, una guía para los gobiernos y ciudadanos del mundo, en defensa del atropello contra la principios naturales de la diversidad y la sostenibilidad de la vida, en defensa de los derechos de las personas y en defensa de la democracia, razones que nos competen y que están siendo impunemente vulneradas.

El Pacto Mundial Consciente, los invita a leer y compartir este impactante y esclarecedor documento, y al igual que el espíritu que convocan en su intención a los autores, esperamos sea una guía, para promover legislaciones realmente más coherentes con las expectativas a futuro de la humanidad, y no para el beneficios de algunos cuantos particulares con poder.

Puede leer el documento on-line o descargarlo en los enlaces a continuación.

La ley de la Semilla (Español).

Law of the Seed (Ingles).