Introducción al Manifiesto del Pueblo U’wa

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A comienzos de los años 90 se celebró un contrato entre La Empresa Colombiana de petróleo (Ecopetrol) y el consorcio multinacional conformado por la OXY y la SHELL, para explotar un área, llamada el bloque “Samoré”, que habitan los U’wa o tunebos, desde tiempos pre-hispánicos.

Los U’wa (o Tunebos), son un pueblo amerindio, asentado en la Sierra Nevada del Cocuy, en Colombia, entre los departamentos de Boyacá, Arauca, Casanare y Santander.

Después de múltiples acciones y reuniones, los líderes U’was, considerando que sus argumentos no eran oídos por el Estado ante lo que para ellos es un etnocidio, denuncian la constante negligencia del gobierno para resolver esta situación y en el mes de abril del 1995 amenazan con quitarse la vida, como último recurso de reclamo*.

“Nosotros nacemos siendo hijos de la Tierra… eso no lo podemos cambiar los indios, ni tampoco el hombre blanco (riowa)…”, así empieza el manifiesto que enviaron a los hombres blancos en aquella ocasión, y con este simple párrafo establecen la verdad universal de dependencia y responsabilidad innata, no solo de los U’was, sino de los hombres blancos para con su entorno, una verdad que los U’was llevan en el corazón, y la cual es la motivación de su resistencia, una verdad que los riowa parecen haber olvidado.

En el manifiesto los U’was acusan a los riowas de haber puesto precio a todo lo que existe y comerciar con todo ello, pero que los U’was no saben cómo comerciar o ponerle precio a una Madre; ellos son llamados salvajes, pero los riowas comenten actos que para un “salvaje” son execrables. Explican además que la ley que los U’was siguen no viene de ningún hombre, sino que viene de Dios, y esa ley sostiene el equilibro, por eso ellos deben cumplirla, y no comprenden la insistencia del hombre blanco.

Manifiesto del Pueblo U'wa

Benito Cobería, Cacique U’wa

“Pero nosotros le preguntamos al riowa, ¿cómo se le pone precio a la madre y cuánto es ese precio? Lo preguntamos, no para desprendernos de la nuestra, sino para entenderlo más a él, porque después de todo, si el oso es nuestro hermano, más lo es el hombre blanco.” Continúa el manifiesto, cuestionando los principios morales de la “civilización” occidental moderna, tratando de explicar que si ellos venden esa tierra, con ello se va su pasado, presente y futuro, y así, dejarían de existir.

Los U’was son considerados “salvajes” por oponerse al “progreso”, pero ellos se preguntan, ¿quién es más importante, el hombre o el progreso? El hombre blanco tiene tantos hombres tendidos como árboles talados en nombre del progreso, le ha declarado la guerra a todo, menos a su pobreza interior, dicen, pero nosotros sabemos que quien ataca a la Madre ataca a sus hijos, “Nosotros nunca hemos cometido la insolencia de violar iglesias y templos del riowa, pero ellos sí han venido a profanar nuestras tierras, entonces nos preguntamos, ¿quién es el salvaje?

“El hombre ha llegado a la luna pero no debe olvidar que el material del cohete e incluso el hombre mismo, provienen de la Madre Tierra, y que incluso para crear su mundo artificial, ellos necesitan a la Madre Naturaleza y por eso, al menos, deben amarla y cuidarla. El riowa sigue buscando petróleo e insiste en comprar, y con cada explosión que sentimos escuchamos la monstruosa pisada de la muerte que nos persigue a través de las montañas, y tendremos que volver a explicarle que si vendiéramos a nuestra madre, si hiciéramos eso, todos moriríamos”.

Los U’was reclaman, al igual que la mayoría de los pueblos indígenas del mundo, que siguen siendo ultrajados, que el progreso no es sino otra cara de lo que fueron las acciones evangelizadoras y civilizadoras que no son movidas más que por la codicia del hombre blanco, y es con la roja sangre de los indios que se sigue pagando esa codicia, “…la humillación del blanco para con el indio no tiene límites; no sólo no nos permiten vivir, también nos dice cómo debemos morir… no nos dejaron elegir sobre la vida… ahora elegimos entonces sobre nuestra muerte”.

Los U’was y los hombres blancos son hermanos, comparten el mismo Dios y la misma madre, respiran el mismo aire, pero sus comportamientos hacia ella son muy diferentes, la tierra, es como una flor, explican los U’was, “nosotros somos como el colibrí, que nos acercamos, tomamos cuidadosamente lo que necesitamos, y nos vamos, el hombre blanco es como el “baquiro” (cerdo montes), que pisa la flor y todo a su paso”.

Manifiesto del Pueblo U'wa

Habitante del Pueblo U’wa

Ser ciegos con respecto a este irresponsable y deplorable comportamiento, implica en el entorno de los U’was, caminar hacia la destrucción, tal vez la de ellos primero, pero finalmente e indefectiblemente, también la del hombre blanco, y eso es algo que cualquiera de nosotros puede entender.
“Cada vez que se extingue una especie, el hombre se acerca su propia extinción, cada vez que se extingue un pueblo indígena no es tan sólo una tribu que se extingue, es un miembro más de la gran familia humana que ha partido para siempre en un viaje sin retorno. Cada especie extinta es una grave herida para la vida. El hombre reducirá la vida y entonces empezará la supervivencia… quizá antes la codicia se apiade de él y le permita ver la maravilla de un mundo y la grandeza de un universo que se extiende más allá del diámetro de una moneda.”

Así termina este maravillosos documento, el cual es imposible abarcar en un artículo como este, porque cada una de sus palabras es significativa, tratamos de darle un pequeño alcance de este himno escrito con mucha dignidad y sabiduría, en muchos y variados aspectos, es impresionante no solo el entendimiento espiritual y del entorno que traslucen, sino lo elevado de sus sentimientos y el nivel cívico que demuestran, pero ante todo no debemos olvidar que es un reclamo, un reclamo de gente como nosotros, con padres , hermanos e hijos, como nosotros, que llegaron al borde del suicidio… como único recurso de protesta.

*Finalmente y felizmente, el pueblo U’wa no llegó al trágico desenlace, sin embargo no es hasta el años de 1998 que el conflicto encontró solución, con la cesión de otras tierras a los explotadores.

Usted puede encontrar el documento completo AQUÍ.