El Águila y el Cóndor

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Con Pachacuti o Pachacutec, se entiende en el idioma de los Incas un periodo de tiempo que comprende 500 años. Pacha quiere decir el cosmos o la tierra y Cuti significa darle vuelta, corregir o poner las cosas en su sitio.

Pachacutec también es el nombre del último Inca emperador quien además, para los Incas representa mucho más que eso, es un maestro espiritual luminoso, un ejemplo de lo que puede ser el destino de un hombre y la personificación de la esencia de las profecías del Pachacuti.

El último Inca, Pachacutec

Pachacutec

En el tiempo en que los españoles conquistaron el imperio Incaico hace 500 años un gran cambio tomó lugar junto con el comienzo de una era “Pachacuti”, desde entonces el pueblo Q’ero, guardián de la tradición Inca, espera que el siguiente “Pachacuti” ocurra y con ello llegue el momento en que todo vuelva a su lugar y el orden se imponga sobre el caos.

El águila y el cóndor volarán juntos

Así se refiere a la profecía que predice este gran cambio, y anuncia que en el quinto Pachacuti (este tercer milenio), la gente del águila, es decir, de los pueblos de norte, deberán unirse a la gente del cóndor, a los pueblos de sur y caminar juntos o la humanidad desaparecerá.

En este quinto Pachacuti, la cultura del norte alcanzará la cumbre de los conocimientos científicos y su despliegue tecnológico generará una enorme riqueza material para los líderes de sus pueblos, y un vacío espiritual en su existencia, ese será el principio de su decadencia.

Mientras que, para la gente del Cóndor, la gente que vive con el corazón y el espíritu, con una profunda conexión con el mundo natural y espiritual, alcanzará la cima de su existencia apoyados en la sabiduría de sus antepasados, conocedores de los ciclos de la Tierra y de cómo relacionarse con los animales y vegetales.

La profesía del águila y el cóndor

Munay o amor y compasión, será la fuerza guiadora de esta gran unión de los pueblos

“Los nuevos guardianes de la tierra vendrán de occidente, y aquellos que han causado un mayor impacto en la Madre Tierra tendrán entonces la responsabilidad moral de rehacer su relación con Ella, después de rehacerse a sí mismos”

Así dijo Don Antonio Morales, un maestro chamán Q’ero. La profecía sostiene que Norteamérica proporcionará la fortaleza física o cuerpo, Europa proporcionará el aspecto mental o cabeza y el corazón lo proporcionará Sudamérica.

La profecía del Águila y el Cóndor no es un presagio fatal, es más bien una promesa de bienaventuranza, un heraldo luminoso que nos anuncia lo que es en este momento una necesidad imperante, que todo hombre de buena voluntad puede fácilmente comprender.

Petroglifo maya, representando al águila y el cóndor volando juntos

Petroglifo maya, representando al águila y el cóndor volando juntos

Esta visión fue similarmente anunciada para estos tiempos en la profecía maya de Coalkán.
En 1959 durante la fiesta anual conocida como el “Regreso de las Pléyades”, ante 70.000 peregrinos de Sudamérica (muchos de ellos chamanes), un grupo de Q’eros, sin previo aviso, ante el asombro y la bienvenida de la multitud, se presentó vestido con los emblemas del Inca del sol y dirigiéndose a la cumbre de la montaña anunciaron:

“Os hemos estado esperando durante 500 años…”

Hoy 57 años después, enfrentando los mismos problemas y compartiendo los mismo bellos y nobles ideales, el Pacto Mundial Consciente, nos convoca a todos nosotros y al mundo en general, porque la Madre Tierra nos está esperando, y las generaciones futuras nos están esperando.

Este es el llamado que se ratifica en la declaración de las Naciones Unidas del Espíritu. Ha llegado la hora, el tiempo de la espera terminó. Ahora es el momento de cumplir la profecía y renacer desde la espiritualidad de nuestros ancestros.