Agua de Vida, Agua de Estrellas Sembrando Agua Para Cosechar la Vida

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“El agua es como nuestro espíritu pues nunca cambia su esencia y aunque adopte múltiples formas: Nubes, lagunas, ríos  rocío en los árboles, y humedad en el ambiente. En el ámbito de sus múltiples manifestaciones, la esencia de nuestro espíritu permanece inalterable. Nuestra Ley es la ley del agua, es la ley del sol, la ley del rayo. No admite reformas, no conoce decretos, no acepta constituciones ni políticas, porque nuestra ley que rige la vida permanece en el tiempo. Para que la armonía vuelva a nuestras vidas es necesario que la ley creada por los hombres respete y acate la ley de origen, la ley natural, la ley de la vida, la suprema ley de los mamos”. Declaración conjunta de los cuatro pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta, CTC, 2003

“Allá arriba, como la tierra y el agua, estaba él-ella. Era el Pishimisak que también ha existido desde siempre, todo blanco, todo bueno, todo fresco. Del agua nació el Arco Iris que iluminaba todo con su luz; allí brillaba, el Pishimisak lo veía alumbrar.  Dieron mucho fruto, dieron mucha vida. El agua estaba arriba, en el páramo. Abajo se secaban las plantas, se caían las flores, morían los animales. Cuando bajó el agua, todo creció y floreció, retoñó toda la hierba y hubo alimentos aquí. Era el agua buena”.

Extracto del MITO GUÁMBIANOS DE LA CREACIÓN

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Cuán importante es nuestra madre AGUA, sin ella no podríamos disfrutar la vida, sin la hermosa y cristalina agua la semilla no nacería de la tierra para brindarnos el alimento, la sangre de nuestra tierra es el tesoro de los hijos de la tierra, más brillante que el oro y la más abusada y explotada….

Nuestros abuelos y abuelas, antepasados sabedores siempre han sido custodios del agua, protegiendo el territorio de agua, sanando, y ritualizando para mantener la vitalidad de lagunas, ríos, y mares, desde los tayronas de la sierra nevada pasando por los Guambianos quienes se consideran nacidos del agua y el arcoiris hasta los Incas con el tipón una técnica para la siembra y conservación del agua. Por esto la aplicación de técnicas ancestrales para conservar el agua es tan importante en estos tiempos de crisis y explotación que vivimos.

Una evidencia viva de estas prácticas son las llamadas Amunas, palabra quechua que se refiere a un sistema prehispánico de siembra y cosecha del agua. Consiste en captar las aguas que se producen por el escurrimiento de las lluvias en las alturas, arriba de los 4.400 msnm, a través de acequias y llevarlas hasta zonas previamente identificadas donde hay rocas fisuradas o fracturadas de la montaña; al ingresar a la roca, el agua se desplaza lentamente dentro de ella para aflorar, meses después, por los manantiales (ojos de agua o puquios) y arroyos que están entre 1.500 y 1.800 metros más abajo. Para que las amunas puedan funcionar es indispensable la existencia de la comunidad, por esto se considera que las amunas son un ritual, asamblea y faena de limpieza de las acequias “amunadoras”.

Con ello, colaboramos en la disminución de las consecuencias negativas que se pueden llegar a tener por la escasez de agua.

 

TAMBIÉN EXISTEN RITUALES MíSTICOS DE SIEMBRA DE AGUA

Los sembradores de agua Mérida – Venezuela

En el lugar donde se ha secado el agua se hace la siembra con tres cocos verdes, pétalos de rosas, sal marina, miel, incienso y velas, y las personas encargadas del rito deben estar tres días en ayuno, no pronunciar malas palabras, ni ingerir alcohol, ni fumar, es decir, estar en perfecto equilibrio y armonía con la Naturaleza “La siembra la hacemos en el tercer día de la Luna Creciente para recoger en Menguante. Se traza un triángulo y en cada punta se siembra un coco y se llena de granos de sal marina, se riega el triángulo con  pétalos de flores o rosas rojas que significan el amor y la pasión por lo que estamos haciendo; se pronuncian palabras sagradas; el incienso, representa nuestro padre aire,  la miel significa la dulzura que debe tener nuestra alma,  y la vela es la llama divina de luz que engendra el amor en nuestro corazón”.

 

Los indígenas nasa, Tierra Adentro Valle

Otra estrategia de salud territorial que tienen los “médicos” es de “refrescar el agua” (yu’ fxizenxi); para esto refrescan ellos periódicamente ciertos “puntos” importantes de los ojos de agua, de las quebradas o de los ríos con remedios “frescos” de los páramos como por ejemplo con el frío del páramo“ (sxûu, Distichia muscoides). Así tratan de devolver al agua “El clima natural” y el “frío”. Con esta práctica se evita que los espíritus dueños del agua, como por ejemplo el duende-klxum, se enfermen o – como ellos dicen – se “calienten”.

 

Muiscas

Hasta hace unos cuarenta años era común en Boyacá y los Santanderes la siembra de agua en calabazos que eran llenados en fuentes especiales, relacionadas con el culto mariano, la virgen de Chiquinquirá. Aparentemente sería una piadosa costumbre cristiana aceptada por el clero, aunque algunas advocaciones de la virgen de Chiquinquirá, cuyo templo y culto se estableció en el mismo territorio del lugar de culto acuático de la laguna de Fúquene, fueron para los indígenas coloniales y luego para los campesinos republicanos la imagen paradigmática de Bachue.

 

BERNAL VILLA, Segundo E. 1954a. «Medicina y magia entre los paeces.» Revista Colombiana de Antropología, 2:219-64.

 

PáginaRecomendada: http://www.cinu.org.mx/prensa/opeds/2008OPEDaguaesvida.html

 

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Por: Sadhu Seva Devi Dasi

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