Eduardo Rius, partida de un amigo

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Por: Paramadvaiti Swami, cofundador del Pacto Mundial Consciente.

El incomparable caricaturista y educador mexicano, Eduardo Rius, partió de este mundo. Lo recuerdo con mucho cariño. Un hombre que nunca temía decir la verdad, quien defendía a los animales y la salud de la humanidad con sus incansables mensajes de vegetarianismo. El que hizo que el imperialismo americano-europeo fuera visto como “las nuevas ropas del rey”, quien expuso en mil formas la gran mafia de iglesia e imperialismo, ya no está aquí en la tierra.

supermachos eduardo rius

Dejó los supermachos y casi 120 libros de los más diversos tópicos en su único estilo de caricatura e investigación profunda.

Yo siempre he admirado su trabajo, hice muchos intentos de entrevistarme con él en mis visitas a México, como soy monje hinduista despertaba sospecha en él pero finalmente, por la intervención de Lilavati, el gran autor educador Rius me otorgó su audiencia en el restaurante Govinda’s de Tepostlán, en 2012.

En el primer encuentro le conté sobre nuestros contactos con los pueblos ancestrales y de la formación de la Fundación de la Universidad de la Sabiduría Ancestral (UDSA) para distribuir su obra entre las escuelas de los pueblos ancestrales de Abiayala. El abuelo Rius me dijo: “Le regalo toda la obra de mi vida, sólo prométeme que nadie se hará rico con esto”.

Nuestra amistad fue instantáneamente profunda, me reveló que quería ir a la India así que planificamos el viaje dos veces y dos veces fracasó debido a su salud. En mi última conversación con el abuelo Rius dijo que parecía que su viaje a la India se pospondría para la próxima vida.

Tres días antes de su partida, la UDSA recibió un apoyo del gobierno de Santa Marta (Colombia) para imprimir los primeros diez fascículos de las enseñanzas de Rius para los pueblos ancestrales.

eduardo rius y swami paramadvaiti

Es difícil que aparezca en este mundo una persona con tanta valentía. Me siento feliz de haberlo conocido y de ser su compa en la distribución de su gran obra contra la destrucción de la Madre Tierra, por la salud y la dignidad humana. Su apertura para abrazar la sabiduría ancestral fue ejemplar y ojalá todos los revolucionarios que quieren rescatar la dignidad humana sigan su ejemplo.

Yo me despido con un abrazo porque él no era un hombre de forma, era un hombre de amor y esencia. Como él creía fervientemente en la reencarnación, hasta escribió un libro sobre el tema, es tan lindo y seguro que su obra estará siendo continuada.