Una Guerra que Conviene Perder

Articulo escrito por Dorian Antuna para PMC.

Los cambios climáticos son de naturaleza antropogénica, es un hecho científico, no es el gran espíritu que provoca las catástrofes sino que se generan en el núcleo de cierto tipo de comportamiento humano que se caracteriza por ser violento con la naturaleza, sucede que este comportamiento no está en sintonía con los ciclos y ritmos del planeta lo que deviene en la necedad y la perversión de obligar a la naturaleza a adaptarse a nosotros y a nuestros intereses, el mayor interés ha sido la acumulación de riqueza, el sentido de pertenencia de la tierra a través de la sobreexplotación sistemática de lo que la naturaleza provee sin retribución alguna.

Nuestra Madre el planeta tierra

Nuestra Madre el planeta tierra

Sin importar los límites o leyes que el sistema natural dicta, continuamos una guerra contra la tierra que conviene perder ya, cierto es que de antemano esta visión está destinada a la derrota, la tierra no está en guerra contra nosotros, sin embargo ha dibujado amorosamente ciertos límites, que al traspasarse, producen sequias prolongadas, crecidas devastadoras o nevadas sin precedentes, sin duda la tierra es el tema central de las preocupaciones humanas y sin embargo no hemos logrado llegar a ningún consenso serio o que de verdad se interese por nuestra madre común.

Destruccion de áreas verdes naturales para permitir el monocultivo cultivo industrial

Destruccion de áreas verdes naturales para permitir el monocultivo cultivo industrial

Ciertamente algunos estamos tomando acciones pero estas decisiones no son vinculantes sino que cada uno puede sentir interés o no por la tierra y todos los seres que la habitan según se le dé la gana, no así en algunos países de América y la India donde ya se reconoce a la tierra como una entidad viva y sujeta a derechos propios y en Europa se están llevando a cabo acciones para reconocerla. La cuestión más que científica es ética, urge un sistema que devuelva la vida, la dignidad y el respeto no solo a nuestra casa común pero también a la gente, esto solo se puede lograr si se acompaña de ese sentimiento llamado espiritualidad. La espiritualidad tiene sus raíces en la razón cordial y sensible llamando al sentido común pues este es el problema de raíz, anteponer nuestra inteligencia con estúpido orgullo frente a nuestra espiritualidad, la cual no solo se traduce en la capacidad humana del amor y la amistad sino aproximarnos para fundirnos en la divinidad como semillas bajo la tierra.

Explotación de arenas bituminosas en Alberta, Canadá

Explotación de arenas bituminosas en Alberta, Canadá

Somos el ahora preñado de futuro, un futuro que habremos de construir dentro del útero del polvo y, bajo el argumento del agua, convencer a la tierra con besos y caricias, con la pala y el arado convencerla de convertirse en lodo, hasta escuchar el gritarse de la espiga cuando el sol hace añicos el cristal de la noche que baila en la mano musical del sembrador original que nos cantó antes del tiempo para darnos a luz, cada humano, cada flor y cada estrella fue un canto, una danza, un sueño, un poema, todo es un chamán envisionado por el territorio, los acuíferos, los humedales, los cerros maestros y el gran misterio sideral.

El deshielo del casquete polar

El deshielo del casquete polar