Los seres humanos estamos hechos de elementos no humanos.

Articulo escrito por Dorian Antuna para PMC.

Cuando la ciencia dice que no hay evidencia que un electrón tiene conciencia está diciendo que hay niveles de conciencia, dice que una hormiga o un perro no pueden tener el mismo nivel de conciencia que un ser humano.

Sin embargo, todas las cosas, los átomos, las piedras, las plantas, los animales y los astros están ordenados conjuntamente, uno solo de mis pensamientos está constituido por todo lo que no soy yo, mis ancestros animales actúan conjuntamente con mis ancestros vegetales y minerales, todos están en mí, en mis átomos, en mis células, en mi sangre subiendo a mi cerebro, no mío, de un reptil mágico que medita en mi hipotálamo donde todas estas emociones minerales, todas y cada una de estas experiencias vegetales, todos los sueños de los animales actúan en mí para producir este pensamiento, tampoco mío, del mundo, es decir que la Madre Tierra en su conjunto participa para crear este pensamiento, con los ríos, las montañas y los desiertos vibrando de emoción se expresa esta voz que no es mía pero de las ballenas y los colibrís. Verdaderamente nuestra Madre Tierra tampoco produce este pensamiento sola, por supuesto que el Padre Sol participa, y participan todos los planetas y las galaxias.

El hombre es parte del universo

Es por eso que conviene soltar la idea de que “este pensamiento es mío”, porque eso produce complejo de superioridad, complejo de inferioridad e incluso complejo de igualdad, ciertamente este tipo de pensamiento le ha venido muy bien al sistema capital antropocéntrico, en una boda celebrada con este tipo de sistema piramidal de pensamiento creemos que está bien que haya pobres y ricos, que es normal pensar en la superioridad de los blancos sobre los negros y que es muy natural y de conocimiento general que los hombres son superiores a las mujeres, y que es correcto pensar que los españoles son superiores a los indígenas y así reproducimos una y otra vez este tipo irracional de pensamiento que cree que una vez que miras cómo se comporta un electrón los has visto a todos, o que una vez que has visto a una hormiga o una estrella o una mujer o a un indígena los has visto a todos, y en este tipo de pensamiento piramidal nos tratamos de convencer a nosotros mismos diciéndonos cosas como “pero si yo me pregunto por el origen del universo, me pregunto de dónde venimos y hacia dónde vamos, me pregunto qué es el amor y qué hay después de la muerte” y nos decimos “no creo que un perro se pregunte a sí mismo estas cosas, no veo a una hormiga produciendo una sinfonía o pintando una obra de arte o implementando un nuevo descubrimiento científico” y entonces nos decimos “deben haber niveles de conciencia, por supuesto que no podemos poner a todas estas cosas en el mismo nivel y el mi nivel es entre todas estas cosas el más elevado” este es un tipo de pensamiento piramidal que es claramente discriminatorio.

Nosotros estamos en el mundo y el mundo en nosotros

Sin las piedras, sin los ríos, sin los tigres y las serpientes no podemos ver de la manera que vemos, no podemos pensar de la manera que pensamos ni vivir de la manera que vivimos, cuando miramos a un árbol o a los ojos de un colibrí, ese trabajo de mirar no lo hacen mis ojos solamente, sino que es realizado conjuntamente con mi cerebro, mi sangre, y con todas y cada una de las células de mi cuerpo, con todo esto mis ojos miran, y sin eso todo no sería posible ver para mis ojos, pero no solo mi ser participa del acto del mirar, ciertamente sin los planetas y las estrellas no sería posible ver para mis ojos, entonces cuando producimos un pensamiento, cuando razonamos, cuando cantamos, cuando rezamos, cuando hacemos matemáticas toda la galaxia participa, todo nuestro linaje acude a participar de este instante.

Luego ocurre que por pensar estas cosas creemos tener una gran inteligencia y nos decimos que “a ningún otro se le han ocurrido estas cosas” pero no estemos muy orgullosos de este tipo de pensamiento, la discriminación se presenta de muchas formas y es la fuente de toda clase de sufrimientos, decíamos, nos crea complejos, una hormiga tiene el mismo conocimiento que una ballena o que una flor, tienen la misma voluntad de vivir, saben como convivir en familia y lo hacen lo mejor que pueden, desde esta perspectiva me parece que una gota de agua, que un amanecer, o el sonido del viento están creando menos sufrimiento que yo desde mi ego falso que actúa como un virus psicoespiritual que está infectando a toda la humanidad, pero sé que puedo hacerlo mejor, sé que cuando tú produces un pensamiento es la Madre Tierra y el Padre Sol produciendo ese pensamiento contigo, ¡no digas que estás solo con tus pensamientos! Ni que estos pensamientos son tu propiedad, cuando juzgamos indiscriminadamente separándonos del todo creamos sufrimiento, son las aves y los peces prestatarios del amor y la conciencia y, en todos los sentidos, somos nosotros la pluma y la escama consagrados a resguardo en nuestra carne y en nuestro espíritu como algo universal en beneficio de todos los seres.

El todo desde el inconciente

Es verdad que algo une al átomo con la estrella y algo une a esa estrella con el canto de la ballena y algo una al canto de la ballena con el vuelo del colibrí, es verdad que todo está unido con todo.