La importancia de cuidar y proteger las abejas

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Sandra Milena Gómez Acevedo

Reconociendo la sagrada estructura interna de las abejas y sus habilidades, para el sustento y supervivencia de la Madre Tierra

Las abejas son un recipiente fundamental para el ecosistema tanto físico como psíquico, aportando inmensos beneficios a los seres humanos. Siguen un patrón de conducta equilibrada que existe entre las vibraciones sutiles del planeta, unificando un campo eléctrico y magnético que habita dentro de las energías densas.

Sintonizan así una resonancia ecuánime para producir una corriente abstracta de formas geométricas extraordinarias, creando estructuras de mecanismos que investigó durante treinta años el filósofo Karl Von Frisch sobre el comportamiento del baile de las abejas. Esta danza es un código con el que guía a sus compañeras hacia la ubicación del néctar.

A través del zumbido de sus alas limpian los campos etéreos gravitacionales de la biosfera, estimulando así su propia función creativa de elaborar jalea real, propóleo, cera y miel. Estos maravillosos productos son elaborados en sus colmenas selectamente hexagonales, empleando una fuerza centrífuga cuando trabajan sobre las colmenas,y fabrican la miel sin romper los panales.

LA HONESTIDAD DEL TRABAJO ARDUO Y DESINTERESADO

Sus cualidades tan finamente proporcionadas abarcan un sin número de beneficios que apenas podemos apreciar, como la creación entre lo femenino y masculino: el color y el aroma de las flores atrae a las abejas, que se posan en ellas para alimentarse del néctar. Sin darse cuenta las abejas pasan por los estambres donde sus patas recogen el polen, que depositan después en la parte reproductora femenina de otras flores que tienen como entrada el vestigio, muy pegajoso para retener el polen. Cuando esta célula masculina se une en la femenina del ovario floral, comienza el proceso de multiplicación en los seres vegetales.

El “bebé” de la flor será el jugoso fruto. Esta fertilidad espiritual que existe dentro del medio ambiente es un lenguaje profundo de leyes y regulaciones de la naturaleza, una vez más polinizando nuevas frecuencias cósmicas universales para el sustento de la Tierra.

Su color anaranjado casi dorado representa los rayos del sol, compañero de los seres elementales de la Tierra. Su dulzura se vincula con los estados del alma del ser humano y demás especies de vida. Con sus alas dibuja la espiral sagrada, simboliza el ADN y la flor de la Vida. Trascendiendo la fertilidad dual, insemina la abeja reina selectivamente con la fórmula Pi. Según los científicos, si se divide el número de abejas hembras de un panal cualquiera por el número de abejas macho siempre se obtendrá el número PI (3,1415…) Esto se debe a que una vez se insemina a la abeja reina, esta pone los huevos y los fecunda de una manera selectiva siguiendo la llamada “sucesión de Fibonacci”.

Misteriosos sentimientos y virtudes extrañas,con un espíritu independiente,experto en coordenadas, belleza, arte y trabajo en equipo.

Foto Victoria Cruz Castro

Por ejemplo la quema de cera de abejas libera iones negativos obstaculizando la carga positiva de los contaminantes del aire que llevan una carga positiva y los iones neutralizados son absorbidos de nuevo en su propio fuego reabsorbiendo las toxinas químicas.

Entre sus hábitos inteligentes las abejas han logrado que dentro de la colmena sea un espacio completamente aséptico ya que las larvas son altamente delicadas. El veneno de su aguijón dependiendo como se aplique tiene beneficios medicinales.

Como podemos apreciar, las abejas son una gran esfera cargada de imparcialidad en lo que respecta a la creación y manutención de la Naturaleza.

Polinizan con destreza alimentos cargados de sabores, colores y formas saludables, contribuyendo así una sana alimentación y supervivencia de toda clase y condición de vida.

El ser humano necesita conocer la vida de las abejas para valorar su diminuta e imprescindible contribución a la Madre Tierra, apreciando que esta transferencia de polen es significativa para la subsistencia de la Vida. Debemos protegerlas con ímpetu y determinación para asegurar la biodiversidad y longevidad del planeta.

ENERGIAS TELÚRICAS

Las abejas buscan situarse en un lugar impregnado de energías telúricas, aumentando la vibración biológica. Estos tejidos biológicos se transmiten por medio de la piel, estableciendo una red o malla, que un operador entrenado puede “leer” por medio del tacto sutil. Esta red rodea al cuerpo físico y de la colmena, permitiendo la comunicación y la orientación geomagnética a mayor distancia e incrementa el radio de recolección para las abejas, que emanan continuamente de la superficie terrestre y del subsuelo, puntos de cruces y líneas de la red magnética terrestre formando una columna que corre de norte a sur de este a oeste por toda la superficie de la tierra o agua elevándose en franjas de unos 25 centímetros de espesor como si fueran paredes invisibles, desde el fondo de la tierra hasta la ionosfera, la parte de la atmósfera terrestre que es un complemento para la fecundación y el huerto.

Pero actualmente sabemos que en el ámbito en el que vivimos existe un decaimiento de las energías telúricas por causa de agujeros en la capa de ozono, acumulación de basuras, sustancias tóxicas derramadas en el aire, tierra y agua.

INTERESES Y RIESGOS

Ya no es ningún secreto que determinados productos agrotóxicos y el polen transgénico están creando alteraciones genéticas al medio ambiente afectando a plantas, animales y humanos que pueden sufrir alteraciones irreversibles. Por supuesto también a la salud de las colmenas.

Aparentemente las abejas se alimentan del néctar y polen de estos cultivos transgénicos los cuales no son un sustento adecuado reconstituyente para su bienestar lo cual las está llevando a una desnutrición progresiva colocándolas en alto riesgo la de desaparición en particular de las reinas.

Debemos replantearnos nuestra relación con estos diminutos y laboriosas obreras. Las hemos domesticado durante siglos y hemos sido beneficiados con sus productos, pero no resolvimos cuidarlas y protegerlas, solo las hemos involucrado y expuesto a sustancias que amenazan su supervivencia y la de otros animales y en consecuencia también la nuestra.